10 años de Ruwasunchis

20 October, 2017

Hace 10 años empezó una aventura que hoy se llama Ruwasunchis. Ya hacía voluntariado en un colegio de niños con discapacidad física, y por invitación de Rocío, la mamá de un buen amigo, llegué un domingo a un asilo en Manchay. Viendo las necesidades de la zona pregunté si había alguna comunidad que necesitaba apoyo. Me contactaron con una hermana española, y otro domingo me encontré con ella y me llevó a San Pablo Mirador; estábamos en el 2005, yo tenía 21 años y estudiaba Economía en la Universidad Agraria. Mi motivación era contribuir con una comunidad, para que sus pobladores tengan las oportunidades que merecen. Quería contribuir con un granito de arena a hacer de este un lugar más justo, un lugar mejor, donde todos tengamos una vida con oportunidades para cumplir nuestros sueños. No sabía era que esos primeros pasos iban a cambiar mi vida: le darían sentido a mi existencia y me darían una nueva, gran familia.

Empecé yendo a San Pablo con mi hermano, Juan Manuel, que entonces tenía 14 años, a darles talleres de fútbol, cuentos y pintura. Ellos elegían qué querían hacer. Poco a poco se fueron sumando más personas, que dejaron su granito de arena, y que no podría terminar de mencionar. Sumado a los talleres hicimos campañas navideñas y escolares. En el 2010, ya con más voluntarios, decidimos que el proyecto se llamaría Ruwasunchis, y que trabajaríamos con niños, jóvenes y mujeres de comunidades vulnerables. En el 2011 ya estábamos en Registros Públicos, y en el 2012 ya éramos una ONGD. Ahora somos más de 180 personas: 60 voluntarios, 50 niños, 40 jóvenes y 30 tejedoras. Todos parte de una gran familia: Ruwasunchis, que en Quechua significa ‘Hagámoslo todos juntos’.

El camino lo conforman todas las personas que nos acompañaron, con quienes compartimos, y que dejaron su granito de arena. Y por supuesto las que comparten en el presente este hermoso camino. Son parte de mi familia y siempre nos estamos motivando a crecer y a sacar la mejor versión de nosotros mismos.

Gracias a Ruwasunchis aprendí que todo es posible, que con ganas y compromiso podemos transformarnos y transformar nuestra realidad. Que el verdadero aprendizaje viene del hacer. Que los niños y jóvenes deben poder de elegir y crear la realidad en que desean vivir. Que todos somos creativos y que tenemos el potencial para encontrar eso que nos gusta y que se nos da bien. Que todos nacemos con un regalo que es importante y trascendente, con una historia única en este mundo y con algo que contribuir con los demás.

Este martes 21 de junio cumplimos 10 años. Hace más de 10 años desde que fuimos a Manchay por primera vez, y donde toda esta aventura empezó. Este camino que se construye piedra a piedra, paso a paso, es de por sí una recompensa.

Gracias a Ruwasunchis niños crecen con más confianza y creatividad, jóvenes están siguiendo sus sueños, estudiando en universidades e institutos, trabajando, o emprendiendo. Mujeres ahora sostienen con más armonía a sus familias, y apoyan económicamente a sus hijos para que puedan formarse y salir adelante. Cientos de voluntarios han pasado por Ruwasunchis y han podido no sólo contribuir con su sociedad y país, sino aprender y crecer en ese intercambio maravilloso donde uno se conecta con su compatriota desde lo auténtico y humano, y donde uno siempre recibe mucho más de lo que da.

Gracias de corazón a todos los que nos han acompañado, a los que hoy caminan En Ruwa día a día para construir una sociedad más justa y con más oportunidades, y a los que desde su espacio y desde su lugar, contribuyen con su granito de arena a hacer de este un mejor lugar para vivir.

Por: Juan Diego Calisto - Director y cofundador de Ruwasunchis

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